(Referencial. Fuente: Psicologia-online)
Hola! Hoy les comparto mi experiencia personal al pasar por un duelo. Vivir este tipo de situaciones es diferente para todos los que han sufrido la pérdida de un ser querido, por ello no pretendo que mi experiencia defina patrones de comportamiento ante una situación similar.
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| Foto: accesalud.femexer.org |
En este caso, mi pérdida fue sumamente dura, primero, porque fue la muerte de uno de mis hijos, y humanamente no estamos preparados para enfrentar algo de esta magnitud. Nosotros podemos esperar la muerte de alguien que está enfermo, es longevo, tiene una patología incurable; pero aceptar la muerte de un ser querido joven, al cual los padres esperan nunca despedir de este mundo porque la naturaleza nos enseña que lo normal es que los hijos vean morir a sus padres y no al revés.
Segundo, el deceso ocurrió de manera inesperada, en un accidente automovilístico, y esto crea un impacto en los afectados pues nadie espera que ocurra, y la incertidumbre y el desconocimiento de los sucesos ocurridos crean desasosiego y desesperación.
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| Foto: laprensa.com.ar |
Les cuento que he sido cristiana desde los 14 años, y a mis 4 hijos les inculcamos valores y principios cristianos, el temor a Dios, los obediencia a Dios y sus mandamientos, y asistimos a la iglesia regularmente.
Cuando mis hijos crecieron cada quien tomó una decisión de vida, de seguir o no el camino del cristianismo. Mi hijo mayor, como tantos jóvenes criados en el evangelio, decidió vivir su juventud fuera de la fe que se le había inculcado.
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| Foto: acontecercristiano.net |
El día 15 de Enero de 2017 en la mañana me informaron del accidente automovilístico, sin embargo, aparentemente mi hijo estaba vivo y requería medicamentos. Minutos más tarde llamaron por teléfono avisándome que había fallecido y su novia también, él de 21 años y ella de 17 años.
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| Vehículo en el cual se transportaban la pareja de novios y otros lesionados / Foto: elclarinweb.com |
Mil cosas pasaron por mi cabeza, sobre todo dudas respecto al destino del alma de mi hijo. Como cristiana se que una persona que se aparta del camino del evangelio pierde la salvación. Estas dudas crearon incertidumbre, desconsuelo y desesperación. Solo de pensar que mi hijo podía estar en el infierno era un tormento para mí y la familia. Luego, comenzaron a surgir las dudas en mí sobre los hechos suscitados que desencadenaron ese terrible accidente. Yo no sabía absolutamente nada, sólo que el accidente sucedió en un auto, que iban varias personas y que habían fallecido mi hijo y su novia.
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| Foto: latino4u.net |
Después de conocer lo ocurrido tuve que informar la mala noticia a su padre que estaba en el exterior y a partir de allí todo lo que sucedió fue como estar en un sueño. No podía creer que realmente me estaba pasando eso, que mi hijo podía haber perdido su alma, que más nunca lo vería físicamente y cómo viviría de ahora en adelante con ese dolor. No pude despedirme de él, no pude estrecharlo entre mis brazos después de muerto, en fin, fueron tantas cosas que me sentía como si estuviera en una realidad virtual. El impacto más duro fue no poder despedirlo, no estar a su lado cuando partió de este mundo, y eso me dolía demasiado, mi pecho estaba aprisionado, me costaba respirar, mi cuerpo reaccionaba a las emociones.
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| Foto: elperiodicodelafarmacia.com |
Tuve conciencia de la realidad nuevamente después del sepelio, cuando entré en mi habitación y se apoderó de mí el pánico, el desespero, la tristeza, y comencé a llamar a mi hijo y a su novia con profundo llanto. Mi cuñada y mis sobrinas comenzaron a cantar melodías cristianas que me producían más dolor, y yo sólo lloraba y gritaba sus nombres.
Tal vez ustedes se preguntarán ¿si era cristiana por qué Dios no la ayudó? ¿Por qué Dios la dejó pasar por eso? Pues esas mismas preguntas me las hice a mí misma, en esos días siguientes sólo cuestioné a Dios de todas las formas que pude, preguntándole lo que desconocía, yo quería entender por qué lo permitió. Y entonces fue sucediendo, poco a poco, progresivamente, que Dios fue respondiendo cada una de mis preguntas.
La primera de ellas, cuál fue el destino del alma de mi hijo, tuvo respuesta a través de una mujer de Dios, la cual, sin conocer a mi hijo, recibió palabra de parte de Dios para responder esa duda, y en la cual obtuve la respuesta que tanto anhelaba: mi hijo estaba en la presencia de Dios, había sido salvo.
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| Foto: guioteca.com |
Posteriormente, pude conocer que mi hijo estuvo vivo un tiempo considerable, y conociendo lo que le había enseñado, sabía que lo primero que él habría hecho después de pasar por ese accidente era ponerse a cuenta con Dios, porque siempre le enseñe desde muy pequeño que si su vida corría peligro y dudaba de su salvación, le pidiera perdón a Dios de corazón y clamara por su vida, por lo tanto tengo la certeza de que así lo hizo. El Señor le dio la oportunidad de quedar con vida para que pudiese ponerse a cuenta y salvar su alma.
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| Foto: origin.infobae.arcpublishing.com |
La otra duda que carcomía mi vida era ¿por qué Dios había permitido que mi hijo muriera si los otros acompañantes lograron sobrevivir? Tal vez suena un poco egoísta pero no es que yo deseara que los demás murieran, sino que yo quisiera que mi hijo hubiese tenido la oportunidad de vivir, aunque quedaran secuelas, pero estaría vivo.
Aproximadamente 3 meses después del accidente tuve la oportunidad de conversar con uno de los sobrevivientes. Él era primo de la novia de mi hijo y ella murió en sus brazos. Notablemente afectado pudo relatar todo lo sucedido esa noche, y confirmó lo que ya Dios me había respondido con anterioridad, pero pude entender que el Señor, en su soberana y perfecta voluntad no permitió que mi hijo continuara con vida porque después de ver a su novia morir y con el trauma de lo ocurrido, su vida iba a ser afectada de manera drástica, al punto de caer en vicios dañinos y depresión que pudiese haber desembocado en peores males.Se que muchas personas superan este tipo de situaciones, pero no todos somos iguales, y entendí que mi hijo no tendría la fuerza de voluntad para superarlo.
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| Foto: kaenz.com |
Si ustedes me preguntan ¿cómo logré superarlo? puedo decir que ni yo misma lo sé. Después de saber la respuestas a estas preguntas pude encontrar la paz que necesitaba y dejé de cuestionar a Dios. Sin embargo, la necesidad de ir al cementerio cada mes, en su cumpleaños, en fin de año, era algo que no moría en mí. Este proceso de duelo es más para nosotros aceptar y resignarnos a la pérdida, no vamos al cementerio por el alma del difunto ni porque ellos necesiten que estemos allí, porque su alma está descansando y no tienen conciencia de lo que sucede aquí en la tierra, vamos al cementerio por nosotros, para despedirnos en nuestro tiempo, para calmar la tristeza por aquellas cosas que no pudimos hacer, incluso para creer que ellos aún están allí. No a todas las personas les ocurre igual pero, si te sucede, sigue asistiendo al cementerio las veces que quieras hasta que sientas que ya el dolor ha mitigado, hasta que creas que es suficiente y no necesites más estar allí.
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| Foto: guioteca.com |
Afortunadamente y gracias a Dios, mi proceso de aceptación y resignación tardó 2 años. Ahora sigo recordando a mi hijo con dolor pero estoy segura que lo veré nuevamente en el cielo cuando los muertos en Cristo sean resucitados, como lo dice 1 Tesalonicenses 4:13-17.
Si estas pasando por un momento de duelo y eres cristiano o cristiana, sólo Dios puede darte esas respuestas que necesitas escuchar, ora y pídele que te revele o te haga saber por medio de otra persona esa duda, esa pregunta que quieres que sea respondida. Dios sabe por qué suceden las cosas pero eso no implica que no deba decirte por qué lo permitió. Solo Él puede darte el consuelo que necesitas, sólo Él puede darle paz a tu corazón. Es doloroso pero puedes sanar, si Dios permitió que pasaras por esa situación es porque puedes soportarla, aunque tu ser querido no volverá a la vida, aunque ya no lo verás físicamente, pero puedes tener la certeza de que Dios te va a sostener cuando sientas que no lo vas a lograr.
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| Foto: revistas.elheraldo.co |
Si por el contrario no eres creyente, te invito a que busques ayuda en las personas indicadas, acude a un psicólogo, y si esto no te ayuda, acércate a Dios por que sólo Él entiende tu dolor y quiere que lo superes, Él te puede dar fortaleza y consuelo para continuar. No acuses a Dios por la pérdida de tu ser querido, entiende que todo lo que sucede es por algo que seguramente hoy no sabes pero entenderás más adelante.
Me despido en esta oportunidad de ustedes, deseando que quienes estén pasando por un momento de duelo, Dios ponga paz en sus vidas, les dé mucha fortaleza y consuelo, puedan superar todo lo que les afecta y seguir adelante por todas aquellas personas que están a su alrededor que necesitan de ustedes.
Si sienten que necesitan oración, les invito a comentar el post y decir sus nombres para orar por ustedes, además pueden compartir sus experiencias y así nos damos ánimos unos a otros. Dios les bendiga a todos.